San Lorenzo y el Santo Grial

Poema sinfónico en dos actos

 

 

Un poema sinfónico en dos actos dedicado a la figura del diácono San Lorenzo mártir (225-258) y su relación, y la de su familia, con el Santo Grial.

 

Iazabo abandona el empleo de sintetizadores, samplers y piano, comunes en muchas de sus obras, centrándose esta vez, y por entero, en el órgano litúrgico; animado, tal vez, por la experiencia adquirida en su anterior éxito, CAMPEADOR, obra dedicada a otro insigne español, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, y donde ya mezcló el gran órgano litúrgico con coro mixto y electrónica del siglo XXI.

 

Ambas obras comparten también una cierta continuidad de estilos, en la que “el medievo”, por decirlo llanamente, se hace cada vez más presente, llevándonos a pensar en una acelerada involución en el estilo del autor, ó una sensación de cierre de ciclo. Más si tenemos en cuenta la fecha en la que el compositor firma la composición de San Lorenzo: 1992.

 

“En aquella época”, nos cuenta iazabo, “yo me encontraba estudiando en la facultad de Caminos, Universidad Politécnica de Madrid, sin demasiado interés. Ya había compuesto numerosas obras desde la adolescencia, pero fue San Lorenzo, que por aquel entonces se centraba en el piano, la obra que me hizo cuestionarme si deseaba ser ingeniero de obras públicas o compositor. Para disgusto de mis más allegados, ganó la música (risas).

 

Hace algún tiempo que me estoy planteando recuperar lo que compuse  aquellos años y de lo que todavía hoy me maravillo, de la suerte que tuve de encontrarme con esas melodías, esa inocencia, esa sencillez y despreocupación en el trazo melódico, difícil de imitar cuando ya llevas tanto tiempo creando...”

 

Sencillez e inocencia, prácticamente hiper-tonal, sin apenas modulaciones. Más bien modal, aunque incesantemente moldeada mediante la cadencia clásica de dominante-tónica. Parece, y subrayo lo de 'parece', música de los siglos XVI-XVII, pero bajo el prisma de la música cinemática, y del hombre de finales del siglo XX, para el que todo se mezcla y todo vale.

 

Y es la rítmica la que nos descubre que nos encontramos ante una obra moderna a pesar de sus vestiduras. Iazabo se recrea en el empleo

exhaustivo de rítmicas sincopadas, de una eterna batalla entre lo binario y lo ternario (¿lo mundano y lo sobrenatural, quizá?), de choques armónicos casi jazzisticos. Pero siempre sutílmente, como ingredientes ocultos de un manjar que sabe a música de siempre, pero suena a soplo de aire fresco.

 

San Lorenzo y el Santo Grial
Libreto y partitura para teclado (piano, órgano, clavecín).
SanLorenzo-yel-SantoGrial_iazabo.pdf
Documento Adobe Acrobat [4.9 MB]

Otra característica que aleja a la obra de sus proximidades estilísticas es la sensación de viaje melódico. El autor nos va mostrando propuestas melódicas que no se desarrollan, sino que se exponen sin más, evolucionando una tras otra. Digamos que la estructura de la partitura nos lleva de un punto A a un punto B, siendo, posiblemente, un reflejo del terrible martirio que sufrió el santo y que le llevó por torturas cada vez más salvajes. La música es cada vez más lúgubre y profunda, pero iazabo nos regala, intercaladas, melodías a su vez más bellas, como la creciente paz interior del santo, desembocando en un Andantino que se convertirá, a buen seguro, en un clásico al instante.

 

Añade el autor: “No he tocado ni una nota, ni he modificado en nada la estructura de la obra que compuse hace más de treinta años. Me encanta su inmediatez y, sobretodo, una cualidad difícil de igualar hoy en día: puede ser interpretada con casi cualquier instrumento. Impera la melodía y no he añadido nada que la pueda enturbiar. No hay artificios, no hay virtuosismos. No hay desarrollos eternos para asegurar una tonalidad que tenemos a día de hoy más que superada. Solamente un mensaje. Desnudo, humilde y directo.”

 

El compositor pretende llevar la obra a templos que carezcan de órgano. ¿Cómo?

“Vivimos en un momento apasionante, tecnológicamente hablando. Llevo seis órganos litúrgicos en mi iPhone, el cual, puedo conectar a un teclado e interpretar la obra en cualquier lugar. Los órganos han sido muestreados en alta definición en su lugar de origen: Alemania, Suecia o Francia. Y mediante tecnología digital puedo hacerlos sonar en la iglesia que queramos. Es como tener el órgano de la iglesia de Burea, en Suecia, contruido por John Leek, con sus tres manuales, pedal y más de 2400 tubos, dentro de la capilla de San Pablo en Tarragona.

Yo no soy organista de carrera, ni pretendo serlo, pero, la sencillez de la obra y estos medios tecnológicos, me permiten interpretarla con las sonoridades de los obras maestras de grandes organeros en lugares donde antes era impensable.”

 

Otra vez inspirado por el propio San Lorenzo, quien encolerizaba al emperador Valeriano demostrándole que las riquezas de la iglesia son los pobres y los enfermos, el compositor, ayudado por la tecnología, llevará San Lorenzo y el Santo Grial a los templos más pequeños, aquellos que carecen de órgano litúrgico, para que la música sacra más actual resuene con todo su explendor y en cualquier lugar.